El 2026 no va a ser sobre optimizar más
Cuando acelerar dejó de ser sinónimo de avanzar.
Cada vez que agarré el celular el año pasado, fue con la intención de encontrar cómo lograr que mi emprendimiento empezara.
Si el control estaba a un click de distancia, y “todos podemos emprender”, entonces quizás las historias de otros me inspirarían lo suficiente para que mis ideas cobren vida…¿no?
En la mano, siempre disponible. Si todo estaba ahí, bastaba con aprender más rápido, buscar mejor, optimizar el tiempo, producir 24/7, alcanzar todas las ideas que surgen cuanto antes, porque hay que correr, porque todo puede ser ya, porque nada me impide lograr mis objetivos hoy. ES HOY.
Un millón de opciones y caminos posibles equivalían a un par de búsquedas para entender cómo materializarlos. Diariamente, las ideas se multiplicaban, pero las decisiones eran cada vez menos.
Sin embargo, cada vez que me mentīa pretendiendo que tomo el celular para aprender, termino revisando vidas que no sabía que existían, un perro, panes de masa madre hablándome enojados para que aprenda a cuidarlos, bebés copiloto o los restaurantes más recomendados por alguien que no sé quién es, pero parece tenerla clarísima.
Dos horas después, sigo sin bañarme y estoy mandando memes a mis amigas, riendo cual tío borracho en Navidad.
Es normal.
Entramos en estas plataformas con la excusa de resolver preguntas, o por procrastinar actividades que enserio merecen nuestra atención, pero al usarlas, terminamos generando algo más.
Y prestáme atención, porque es acá que tengo un punto.
[Santa Lucía, 2023 por Robbie McIntosh ]
Como motor principal, la mayor atracción hacia estas plataformas escapistas, era ansiedad, pero la retención que nos provocan, no vienen de tu deseo de cocinar ese plato que tanto te tentó, o de hacer el viaje a La Puglia que te recomendaron en el último reel, sino de la acción que hiciste el segundo apenas te cruzaste con cualquiera de esos contenidos.
¿Te acordás?
Tal vez un meme te hizo pensar en una amiga, una receta te dio ganas de cocinar con alguien, una frase te recordó una conversación pendiente o una película nueva se volvió excusa para invitar a otra persona. Los motivos cambian, pero el gesto se repite: algo nos despierta el deseo de compartirlo.
Durante mucho tiempo, caer en ese flujo automático cada vez que abrimos una red social fue fácil; observar qué hacemos realmente ahí, no tanto. Mientras señalábamos la deshumanización de estas plataformas, pasábamos por alto algo propio y persistente: la necesidad de vincularnos. Ese impulso de compartir, simple, cotidiano, humano, sigue siendo aquello que la tecnología no puede generar por sí sola, pero sí revelar.
Tampoco es gratis. Recurrir al celular para cubrir ansiedades tiene un costo. Nos mantiene disponibles, fragmentados, en un estado de atención constante que rara vez se traduce en alivio real. Y siempre queremos más.
Durante mucho tiempo, este modo de operar tuvo sentido. Estar conectados, atentos y disponibles era una condición para no quedar afuera. Empujados por el FOMO, la única opción era resolverlo todo. Adaptarse. Mostrar movimiento. Y el celular, funcionó como una extensión del cuerpo para facilitar todo esto.
Pero hoy, este mecanismo, no funciona más.
Un cansancio latente. Dificultad para decidir. Sensación de estar ocupados todo el día sin haber avanzado en nada que importe. Mucha información, poca digestión. Acelerar dejó de sentirse como progreso y empezó a sentirse como desgaste.
Sin embargo, las ganas de compartir, solo crecen, y ahi es dónde hoy podemos comenzar a mirar. No es consumo pasivo. Es un gesto mínimo de vínculo. Una forma torpe, pero insistente, de querer compartir algo con alguien más.
Y tal vez ahí haya una pista, un futuro posible.
No en el uso constante del celular, sino en lo que ese impulso revela. Porque si entramos buscando escapar y salimos buscando conexión, quizás la pregunta no sea qué más información puedo adquirir sino dónde y con quién necesitamos estar.
En ese movimiento, la gastronomía aparece como uno de los pocos espacios donde la conexión no es abstracta. Donde hay cuerpos, tiempos compartidos, gestos repetidos. Donde el encuentro no se optimiza, se habita. Una mesa no acelera una conversación; la sostiene.
Tal vez por eso, en un contexto saturado de estímulos y respuestas inmediatas, temas como cocinar, comer juntos o reunirse alrededor de una mesa vuelven a ocupar un lugar central. No aparecen solo como contenido para compartir, sino como experiencias que queremos llevar al plano real: un lugar nuevo que dan ganas de probar, una receta que invita a encontrarse, una mesa que se convierte en excusa para volver a vernos. No resuelven todo, pero devuelven algo básico que venía faltando: presencia.
Y quizás ahí esté el verdadero giro. No en hacer más, ni en aprender más rápido, sino en elegir espacios donde el tiempo no se negocia. Donde el valor no está en lo que se muestra, sino en lo que se vive y se comparte en persona.
Por eso es que el 2026 no va a ser sobre optimizar más. Va a ser sobre aprender a elegir qué vale la pena sostener.
Este newsletter es gratuito y existe gracias al apoyo de quienes creen en Life Menu.
Comprar un cafecito es una forma de ayudarnos a seguir contando historias alrededor de lo que nos reune: la comida y los encuentros ☕️
⭐ Lo que vi esta semana
Te presento Mantel, un proyecto que vuelve a poner la mesa en el centro como gesto de encuentro. Nacido del trabajo conjunto entre una cocinera y un sommelier, Mantel propone mesas compartidas donde el foco no está en el formato, sino en el ritual: tender el mantel, cocinar con cuidado, elegir bien el vino y dejar que el tiempo haga lo suyo. Cada encuentro es distinto, pero la intención se repite: comida honesta, atención a los detalles y la certeza de que alrededor de una mesa la vida, al menos por un rato, se acomoda.
Para seguir pensando
🍴 El post más compartido de este mes giró alrededor de una pregunta simple: ¿qué estamos sacrificando para llegar más rápido? La cantidad de respuestas dijo más que cualquier métrica…Hay ganas de salir de la pantalla, y en este newsletter, te voy a dar ideas para hacerlo :)
🍴 Cada vez más proyectos gastronómicos eligen crecer sin apuro, priorizando oficio y presencia antes que expansión. Varios en Berlín ya empezaron a confiar en nosotros, te sumas?
🍴 Estamos armando la web de Life Menu, en donde entenderán mejor de qué trata este proyecto. Mientras tanto, te cuento que hacemos dirección creativa para gastornomía. Si estás en esta búsqueda, hablame o encontrá en nuestro IG todas las novedades!
Este menu recién comienza!
-Abi



